Encuentro

La Presencia de Dios en la Comunidad

¿Cómo es que los Frailes Cívicos experimentan la presencia de Dios en el esfuerzo que hacemos para nutrir nuestros cuerpos? O más bien, ¿en que forma pueden dirigirse mejor nuestras oraciones y nuestro trabajo para lograr un encuentro con Dios que sea más provechoso y que cambie nuestras vidas? El modelo monástico para la comunidad nos muestra el camino de la “comunidad que reza”:

Este encuentro con Dios es el fundamento de la verdadera oración, con el ansiado fin de entrar en comunión con Él. 

Por esta razón, uno de los más importantes aspectos en Civic Friary es la práctica de recitar el Oficio Divino yla Liturgia de las horas.

Esta oración de la iglesia es el fundamento y el ancla para todas nuestras oraciones y actividades como miembros del monasterio, inspirado en la misa e inspirando otras actividades espirituales.

Estas reverentes oraciones nos ubican dentro de “la mente y el corazón de la iglesia” haciendo que nuestro trabajo sea más fructífero y, por encima de todo lo demás, nos ayudan a mantener a Dios en el centro de nuestras alabanzas y de nuestro trabajo porque ellas son una rica fuente de donde emana la serenidad, la meditación sobre las escrituras y la reflección espiritual.

La iglesia siempre nos ha enseñado que el verdadero comienzo y la plenitud de todo esfuerzo que sea bueno y fructífero es la oración.

Según dice la Constitución de la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium, solemnemente promulgada por Su Santidad el Papa Paulo VI:

El Oficio Divino fue diseñado para que todo el curso del día y de la noche sea consagrado por las alabanzas a Dios. Por lo tanto, cuando esta maravillosa canción de alabanza se canta correctamente por los sacerdotes y otros a quienes por mandato de la iglesia se les haya delegado este propósito, o por los creyentes que rezan correctamente junto con el sacerdote, entonces de veras es la voz de la novia dirigida a su novio; esta es la misma oración que el Mismo Cristo, junto a Su cuerpo, le dirigió al Padre.